Aveces no sé que es peor, si dormir y sufrir parálisis del sueño o no dormir, distraigo la mente pensando en tonterías para ver si el sueño llega pero no funciona, otras veces leo pero solo consigo que se cansé la vista, otras veces charlo largo y tendido con un amigo, otras tantas sufro algún ataque de ansiedad y se pone peor. Al final me levanto antes de que inicie la jornada laboral y preparo un café con miel, mi desayuno y a la rutina. Hay días que al fin me alcanza el sueño y levantarse es un martirio. Prender un porro y beber algo de alcohol ayuda, pero no siempre hay a la mano. Hay días que el cerebro desea funcionar y dibujo toda la noche, otras veo documentales, juego un rato o me invento formas de conciliar el sueño. Lo que funciona una ves no funcionará dos veces y al final sigo quedándome despierta varios días a la semana y de repente como por arte de magia el sueño llega y duermo muchas horas durante un día.
Carpe Diem
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