Hay en el bajo vientre un raudal descontrolado
que se mueve en sentires extraños
lo acaricio suavemente en busca de la calma
con paciencia le hablo
le musito canciones a las tristezas
para apaciguar la sensación
le leo historias a la melancolía de la ausencia
para recordarle que es bienvenida
y poco a poco voy soltando su suave mano
despacito, a momentos lentos
con cariño y dulzura
Me juzgo poco ahora
sigo trabajando la paciencia
las sensaciones siguen ahi,
no estan descontroladas,
estan fluyendo
y yo, yo estoy sobreviviendo.
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