viernes, 1 de septiembre de 2023

Noche


Suevenmente danzan los árboles al compás de la lluvia, bajo está luz nocturna llena de melancolías por pasados y fragmentos que no volverán. El perfume Chanel está clavado en la nariz y puede olerse como si aún se meciera en el aire, incensario que es esparcido por toda la casa atrayendo fantasmas de las noches que se han perdido, fugaces como estrellas de una noche de pléyades. Se construyen constelaciones entre el gris de las nubes dejando la humedad en las hierbas que añoran el rocío al salir el sol. El momento se va y deja de nuevo el olor del tabaco, la lluvia se detiene y los sonidos de los vecinos reinan en el ambiente de nuevo. 
Muere lentamente la noche, a segundos que se escapan de mis dedos, resbalandose entre la tinta, ese parque de diversiones que entretiene las ganas de arder en casas de desconocidos para construir ciudades oníricas del subconsciente. Dormir de nuevo y despertar a la rutina, dormir y soñar o sólo dormir y olvidar. ¿Cuándo fué la última vez que nos sumergimos en el mismo sueño?

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