martes, 29 de agosto de 2023

En el balcón

Hoy me descubrí entre las estrellas y la noche fresca fumando los mismos cigarros que tú. He estado recapitulando todos estos años que estuvimos juntos, la adolescencia, el paso a la edad adulta, la maestra de historia acosandote, todas tus novias,mujeres y amantes, los trabajos en equipo, las noches enteras charlando y sonreí. A veces confundía tu voz con la de tu papá mientras veía el televisor y tu cocinabas.Extraño tu compañía, tu compañerismo y tus "consejos" fuera de lugar. Recorrí esos rincones del pasado que me no me agradan también, tus malos tratos, tus palabras duras, tus ojos en la noche, tus palabras mordaces y el caos. Fue divertido descubrir en los pasillos de la secundaria que nos tocó lavar como castigo el primer día de clases que éramos vecinos y no nos conocíamos. Pero el recuerdo más nítido es tu silueta en la oscuridad, de pie sobre la cama con tu cuerpo al desnudo imponente como coloso de Rodas grabándose en mi memoria.mientras teníamos una charla sobre nada en especial, te mire tanto por qué no quería borrar esa imagen. Mandabas un mensaje que decía "¿Quieres fumar?" Y me escapaba en las noches de casa de mis padres para ir contigo. 
¿Recuerdas todas esas noches después de la escuela que pasabas en la puerta de mi casa? Hablábamos mil tonterías que ya ni recuerdo, se que tú si, tu recuerdas detalles que yo obvie tanto que los dejé pasar y eso me enoja más. Somos tan distintos, tan abismalmente diferentes y tan parecidos que el orgullo, el mal genio y las palabras directas nos acercan. Aprendí a amar esa música de borrachos, esas letras cursis que te encantan, esas que cantas con sentimiento. Entonces te extrañé más, extrañe tu vulnerabilidad fugaz, tu forma de esconderte del mundo, huir de ti mismo y hasta tu alcoholismo. Voy pa' delante, esperando un día de nuevo volver a nuestra amistad, en dónde ese niño solo, asustado y vulnerable me mira a los ojos y dice estupideces y que abrió las puertas de una parte de el que creí nunca ver. Eres un imbécil y siempre lo serás. Aún así, te quiero. Ese rincón de Cordemex dónde se me permitía ser yo, a pesar de que me juzgabas, pero me dejabas ser yo misma; siempre lo atesorare. 
No eres lo mejor que me ha pasado en la vida, distas mucho de ser la perfección, sueles sacarme de mis casillas y a veces quisiera abofetearte para que dejes de ser un señor gruñón que parece viejito conservador. Somos tan distintos y hemos vivido tanto juntos que no quería irme, aunque está claro que nuestros caminos no son iguales, siempre está será la mejor decisión, la de decirte adiós. 

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