Si pudiera, me escondería detrás de las estrellas, a años luz de aquí. En ese pasado distante a donde la luz me lleve, a eones de esta realidad. Realidad que por días es como un espejismo y parece tan ficticia que siento que nada es real, ni yo misma.
Para olvidar el lugar donde me perdí, entre unos y ceros con eficiencias que cumplir hasta el cansancio, con reportes que llenar de asignaciones que no paran y el miedo constante de un despido y con el, mi familia a la deriva.
Me parece una maravilla pensar en lo lejano que sería todo si pudiera ir a canis mayoris, a veces sueño despierta desde el piso del patio mientras veo a Betelgeuse como un punto de luz apenas visible, -desearía estar ahí- pensando en las maravillas que hay en el universo mientras estoy atrapada en un planeta pequeño, tan pequeño como un grano de Arena.
Allí donde no hay nadie más, podría ser incluso en el frío Plutón, que ya ni planeta lo consideran, frío, lejano y chiquito, solo a la deriva pero maravilloso, entonces noto que le otorgó cualidades que son mías, deseando ser quien ahí está, taciturno siguiendo solo el ritmo con el que se mueve el sistema solar.
Allí es a donde huyo en las noches de insomnio, siempre mirando al cielo infinito nocturno, donde la luz del pasado se vislumbra en maravilla, en paz. Esta actividad no es nueva, es algo que hago desde que era una niña y que desde la adolescencia se volvió más frecuente, pasar noches enteras en vigilia solo observando las estrellas, me acostaba en la cama superior de la litera y veía noche tras noche el mismo movimiento singular del planeta, siempre las mismas estrellas, siempre el mismo ritmo e incluso algunos satélites o la misma estación espacial, ahora tengo aplicaciones en el celular que me permiten comprender el cielo y que es lo que ven y no ven mis ojos.
Que maravilla sería perderse en los confines del universo, para encontrarte con un hoyo negro atraída por su enorme gravedad que engulle todo, que devora, tanta muerte, tanta luz, tanto misterio en el cielo y yo, solo observo imaginando como dos galaxias colisionan, como una estrella como el sol se convierte en enana azul, o como desde algún otro lugar del espacio en alguna nebulosa se forman estrellas nuevas mientras a cada segundo el universo se sigue expandiendo y haciendo mayor la distancia, la de mis sueños y aventuras en los umbrales desconocidos de las estrellas.
Allí en las estrellas es mi lugar favorito para huir, para huir de mi misma, de la vida, de la ansiedad y mis temores, ahí huyo, mirando la luna, el cielo y sus misterios.
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