Suena "la mentira" de Samantha Barrón de fondo mientras observo un poco absorta la taza rota en el piso de la cocina, mi mente se pierde en preguntas absurdas y poco importantes; ¿por que el vaso no se rompió?, ¿es por que es vidrio y no cerámica?, ¿Quién me dio esa taza? (claramente es una taza que yo no compraría), sigo perdida en mis pensamientos sobre el desastre que me dejó el gato de la vecina en la cocina, trastes por todos lados regados, un poco de maíz palomero, sal, tenedores de plástico, el piso sucio.
Me agacho con una bolsa para recoger todo lo que tirare, sigo mirando la taza pensando de donde salió, pienso que hay muchas tazas que en realidad no son mías, que la gente me dio en algún momento, pienso en la taza que lleve al trabajo un poco en señal de resignación. Se queda mi mente en blanco, no me muevo como por 5 mins viendo hacia la nada. Quise llorar viendo la taza rota usándola de excusa para desahogar mis frustraciones de vida, pero nada salió, me sigo sintiendo rara desde hace unos días, estoy tan cansada que he comenzado a olvidar casi todo. Me dijeron que mi trabajo tenía ese efecto en la gente, te robaba las ganas de vivir, me dijeron que se pondrá peor y solo puedo preguntarme si esto realmente vale la pena, si tener un salario fijo es un precio justo a pagar para sobrevivir, a costa de mi salud mental y física. Yo solo he visto a mis compañeros enfermarse todo el tiempo, tener parálisis facial, faltar por que ya están hartos.
Es un poco triste pensar que el trabajo me gusta, pero las condiciones laborales me están haciendo tanto daño como para llevarme a urgencias un día al poco tiempo de entrar. ¿vale la pena realmente vivir así?, resignada a estar como la taza rota en mi cocina, recogiendo a pedazos nuestra existencia. Los jefes sólo dicen "échale más ganas", "ponte la camiseta", "necesitamos que des mas del 100", pero no veo que me den condiciones de trabajo dignas, que se preocupen por mi salud física y mental. Sólo soy un número, deshumanizada para generar ganancias que nunca disfrutare.
Al final, estaré como esa taza rota en mi cocina, algún gato me romperá y seré desechada para ser reemplazada. Así es el estado de la oferta laboral. Sueldos mediocres con horarios esclavizadores, Olegario Molina estaría muy orgulloso de los empresarios Yucatecos.
Tirare la taza, limpiare la cocina y descansaré, mañana debo ser de nuevo un número más.
(Ando un poco pesimista y cínica)
(Ando un poco pesimista y cínica)
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